About the author

pastor PEDRO MONTOYA

<p>Soy pastor, maestro, y escritor. El Señor me llamó al ministerio en el año 1982. Ejerzo el ministerio de Liberación junto a un equipo de trabajo ministerial, y opero bajo la cobertura del Ministerio Apostólico y Profético Cristo Rey, Inc., con la encomienda de corregir e instruir en justicia.<br></p><p>Mi llamado y énfasis ministerial se enfoca en enseñar sobre cómo levantar la maldición de la tierra.</p><p>Enfatizo sobre cómo desarrollar protocolos cristianos para la excelencia de una vida de fe según los modelos bíblicos.</p><p>Mi área de trabajo es el Caribe. Me he concentrado en la isla de Puerto Rico desde donde junto con la profetisa Yolanda Montoya, mi esposa, capacitamos a todos aquellos que buscan desarrollar su llamado ministerial.</p><p>Creemos en un solo Dios Verdadero, Creador y ‎Sustentador de todas las cosas, Dios de toda carne, como es ‎presentado por el profeta Jeremías, que por Su Gracia y ‎por su misericordia todas las cosas subsisten.‎</p><p>Creemos en Jesús, Señor y Salvador, mediador entre Dios ‎y los hombres, por quien único tenemos perdón y ‎redención de pecados, y por quien único podemos llegar ‎al Padre. ‎</p><p>Creemos que el hombre es justificado por su fe en Jesús, ‎como está escrito, Que si confesares con tu boca al Señor ‎Jesús, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los ‎muertos, serás salvo.‎</p><p>Creemos en el retorno de Jesús a la tierra para establecer ‎en ella un reino milenial.‎</p><p>Creemos en el Poder del Espíritu Santo, el Consolador, ‎que nos lleva al conocimiento de la Verdad, y por quien ‎somos redargüidos de justicia, de juicio y de pecado.‎</p><p>Predicamos que Jehová-Dios nos ha llamado y capacitado ‎para levantar la maldición de la tierra, para que entre ‎tanto Él aun no regrese, la poseamos para establecer en ‎ella el Reino de Dios sobre la tierra, a fin de que sea hecho ‎en ella como se hace en los cielos.‎</p><p>Predicamos que somos llamados y autorizados para que ‎en el nombre de Jesús expulsemos de las regiones toda ‎potestad de las tinieblas, y erradiquemos toda práctica ‎oculta de santería, según ordenado en las Escrituras.‎</p>